Domingo 4 de Octubre, 9 de la mañana; amanece un día típico de otoño (casi tirando a invierno), niebla y orballo cativo. Temperatura agradable. Desayuno y cojo la burriña para tirar hacia el puente del paseo de Jubia, donde quede con el otro toliño, Ricar.
Raro en mi, llego antes de la hora, son las 9 y 58. Le doy un toque a Ricar por que se atrasa. Llevo 2 minutos esperando y me desespero. Veo a lo lejos un tio con pintas raras en una bici, no lo dudo, es Ricardo, al único hombre en la tierra que se le ocurre poner el malló mariconero sin mangas un día de lluvia, y en verano anda abrigado hasta el cuello.
Partimos hacia Pedroso por la orilla del Rio Jubia. Ricar tiene varios trasruedas con la cabra, jeje, el día promete. No llevamos mas que 500 metros cuando a Contador Ricar, en una pequeña zanja se le queda travada la rueda delantera, jejej, un cuadro. El tío queda en un angulo de unos 70 grados con la horizontal un buen rato, haciendo equilibrio, que no se diga, de caer hacerlo con intriga, para acabar echando las manos al suelo para no desayunar la primera ración de barro. Que pena de no haber llevado la cámara , con el tiempo que estuvo manteniendo el equilibrio para no caer me daba tiempo a quitarla, encenderla, quitarle la foto y echarme unas risas.
Seguimos la marcha por el sendero, entre arboles y toxos, en medio de la lluvia mantenemos una conversación fluida, hablando de levantar el país (pobres ilusos), la crisis, las típicas batallitas de abuelos.
El camino se hace sencillo y llano como era de esperar. Llegamos a un merendero y dejamos el sendero paralelo al rió para adentrarnos en otro camino, el cual no me satisface por completo, pero siguiendo el gran sentido de la horientación e intuición que Dios le dio al pobre Ricardo, le hago caso y tomamos dicho camino. Como era de esperar damos a una pista asfaltada. Tiramos hacia la carretera de Neda a Ortigueira.
Una vez allí descubrimos una buena ruta en dirección hacia Narahio ( San Sadurniño). Empezamos con una pequeña cuesta de unos 100 metros, pero con una buena pared ( le calculo un 15% como mínimo). Debido a la crisis no tengo ni para cubiertas, por lo que pierdo tracción y pongo pie en tierra (buena disculpa, pero es para engañarme a mi mismo) para acabar subiendola a pie. Ricardo como profesional que es, la sube sin problema alguno (salvo el pulmón que dejo en la subida).
Seguimos unos pocos Km la ruta, llegamos a Anca, y como el deber me llamaba, (el tercer grado me acababa a la 13), tenemos que suspender la ruta. Volvemos de Anca por Pedroso, cuando suerte de mi, me rompe la cadena. Gracias a que como buen millonetis llevo a mi técnico particular, el cual me ayuda a arreglarla.
Y después de aburriros con semejante crónica, os dejo hasta la próxima.
Como no tengo foto de este día, os pongo una foto de algun@ compañer@ de ruta. Saludos.